¿Reflejan los medios la realidad de Colombia?
¿Qué es lo real?
La realidad es sencillamente una palabra que cada quien interpreta a su gusto. Algunos, como Michel Maffesoli en su “Formismo”, dicen que es lo que pasa , otros como los artistas, que es la asimilación que hacen por sí mismos de aquello que pasa y otros como Calderón de la Barca,que nada es real.
Es cuestión de cada quien y de la posición que tenga sobre esto. Sin embargo, de lo que no hay duda es que lo real es inherente a los sentidos y a las marcas que ésas sensaciones dejan en la mente. Lo que crea sugestión en cualquier grado precisamente.
¿Cómo reflejan los medios la realidad?
Considero, desde una preconcepción pretenciosa, que los medios no pueden reflejar la realidad del país. Hay muchos factores que impiden eso, empezando por la interpretación que cada quien hace de la información, y no solo me refiero a los consumidores de contenidos, sino a los difusores, a los dueños y directores de los medios, que sin ninguna duda siempre están bajo la influencia de entidades estatales, económicas o filosóficas.
Esto quiere decir que la imparcialidad no es posible de ninguna manera, siempre hay un enfoque y un trasfondo en las formas como se da a conocer la información en los medios. Por ejemplo, lo publicado en aquellos cuyos directivos tienen algún tipo de “relación provechosa” con el Estado evidentemente no va a ir en contra o en un sentido de crítica contundente hacia él. De igual forma con los poderes económicos y los sociales, cada cual tiene su posición con respecto a lo que informa.
En la constitución del 91 se estipula la libertad de expresión y la no censura, lo que ha posibilitado la existencia de una gran cantidad de medios informativos en Colombia, y por lo tanto de opinión y posiciones diferentes, todo inmerso por supuesto, en un marco de globalización y competencia.
Como dice Ryszard Capuscinski la inmediatez y el directo (factores de competencia) no son congruentes con la verdad, pero si con el mercado, con las ventas, con el número de adeptos, en fin. Esos criterios han causado en los modelos comunicativos de medios como la televisión o internet que la información sea un producto tratado, moldeado y explotado para el consumo masivo, no con el fin de divulgar verdades, sino de mostrar una vitrina de datos sensacionalistas.
El contexto de los medios
En Colombia, básicamente existen tres medios principales que son los que el ciudadano del común tiene en cuenta para percatarse de la realidad: RCN, Caracol y El Tiempo.
A pesar de que existen muchos más y con enfoques más críticos y útiles, estos canales informativos son los que alimentan la noción de realidad de gran parte de la gente. Lo que estas personas no tienen en cuenta es que esos medios son marcadamente oficialistas y no van a decir verdades importantes acerca del gobierno porque sencillamente no les conviene. Claramente la realidad se ve manipulada por quienes tienen el control en la publicación de la información, los criterios que utilizan son al final los que apropian los consumidores de esos datos y por ende, según los cuales fundan sus realidades con respecto al país.
Es como la sociedad del espectáculo de la que hablaría De Vort, de lo “farandulezco” de lo pornográfico, de lo llamativo, la forma por encima del fondo, en fin, lo que más se consuma y genere adicción, ganancias.
Un ejemplo bastante claro de esta educación mediática masiva, que he podido constatar y casi cualquier persona podría hacerlo, es el caso del diario El Espacio. En cualquier droguería o tienda de barrio se puede ver exhibido, con titulares como: “Por celos, mató al marido” o “Muerto por machetazo”, ¿una clara expresión de la realidad del país? O más bien hechos que despiertan el morbo de las masas, pero que no tienen un contenido significativo. Seguro que los medios anteriormente mencionados hacen lo mismo, tal vez invierten algo más de dinero para intentar camuflar ese mercantilismo mórbido con sets y presentadores bonitos que aparentan seriedad, pero en esencia no cambia su posición dentro de la vitrina.
La opción que veo es elegir la posición que más debate y crítica genere, precisamente para encontrar esa realidad tan tergiversada y diluida, no la que intente mostrar una realidad cerrada, claro, que desde fundamentos convincentes y no figuras meramente llamativas de la sociedad del consumo.

