miércoles, 23 de marzo de 2011

A propósito de los medios en Colombia

¿Reflejan los medios la realidad de Colombia?

¿Qué es lo real?

La realidad es sencillamente una palabra que cada quien interpreta a su gusto. Algunos, como Michel Maffesoli en su “Formismo”, dicen que es lo que pasa , otros como los artistas, que es la asimilación que hacen por sí mismos de aquello que pasa y otros como Calderón de la Barca,que nada es real.

Es cuestión de cada quien y de la posición que tenga sobre esto. Sin embargo, de lo que no hay duda es que lo real es inherente a los sentidos y a las marcas que ésas sensaciones dejan en la mente. Lo que crea sugestión en cualquier grado precisamente.

¿Cómo reflejan los medios la realidad?

Considero, desde una preconcepción pretenciosa, que los medios no pueden reflejar la realidad del país. Hay muchos factores que impiden eso, empezando por la interpretación que cada quien hace de la información, y no solo me refiero a los consumidores de contenidos, sino a los difusores, a los dueños y directores de los medios, que sin ninguna duda siempre están bajo la influencia de entidades estatales, económicas o filosóficas.

Esto quiere decir que la imparcialidad no es posible de ninguna manera, siempre hay un enfoque y un trasfondo en las formas como se da a conocer la información en los medios. Por ejemplo, lo publicado en aquellos cuyos directivos tienen algún tipo de “relación provechosa” con el Estado evidentemente no va a ir en contra o en un sentido de crítica contundente hacia él. De igual forma con los poderes económicos y los sociales, cada cual tiene su posición con respecto a lo que informa.

En la constitución del 91 se estipula la libertad de expresión y la no censura, lo que ha posibilitado la existencia de una gran cantidad de medios informativos en Colombia, y por lo tanto de opinión y posiciones diferentes, todo inmerso por supuesto, en un marco de globalización y competencia.

Como dice Ryszard Capuscinski la inmediatez y el directo (factores de competencia) no son congruentes con la verdad, pero si con el mercado, con las ventas, con el número de adeptos, en fin. Esos criterios han causado en los modelos comunicativos de medios como la televisión o internet que la información sea un producto tratado, moldeado y explotado para el consumo masivo, no con el fin de divulgar verdades, sino de mostrar una vitrina de datos sensacionalistas.

El contexto de los medios

En Colombia, básicamente existen tres medios principales que son los que el ciudadano del común tiene en cuenta para percatarse de la realidad: RCN, Caracol y El Tiempo.

A pesar de que existen muchos más y con enfoques más críticos y útiles, estos canales informativos son los que alimentan la noción de realidad de gran parte de la gente. Lo que estas personas no tienen en cuenta es que esos medios son marcadamente oficialistas y no van a decir verdades importantes acerca del gobierno porque sencillamente no les conviene. Claramente la realidad se ve manipulada por quienes tienen el control en la publicación de la información, los criterios que utilizan son al final los que apropian los consumidores de esos datos y por ende, según los cuales fundan sus realidades con respecto al país.

Es como la sociedad del espectáculo de la que hablaría De Vort, de lo “farandulezco” de lo pornográfico, de lo llamativo, la forma por encima del fondo, en fin, lo que más se consuma y genere adicción, ganancias.

Un ejemplo bastante claro de esta educación mediática masiva, que he podido constatar y casi cualquier persona podría hacerlo, es el caso del diario El Espacio. En cualquier droguería o tienda de barrio se puede ver exhibido, con titulares como: “Por celos, mató al marido” o “Muerto por machetazo”, ¿una clara expresión de la realidad del país? O más bien hechos que despiertan el morbo de las masas, pero que no tienen un contenido significativo. Seguro que los medios anteriormente mencionados hacen lo mismo, tal vez invierten algo más de dinero para intentar camuflar ese mercantilismo mórbido con sets y presentadores bonitos que aparentan seriedad, pero en esencia no cambia su posición dentro de la vitrina.

La opción que veo es elegir la posición que más debate y crítica genere, precisamente para encontrar esa realidad tan tergiversada y diluida, no la que intente mostrar una realidad cerrada, claro, que desde fundamentos convincentes y no figuras meramente llamativas de la sociedad del consumo.

lunes, 14 de marzo de 2011

El hombre de la década


¿El reconocimiento se debe a la noción de miedo, superioridad o poder que ese ser reconocido ejerce sobre quienes lo reconocen? O más bien es por la identificación, catarsis o cercanía que comparte con estos últimos.
El caso es que, según una encuesta realizada por la revista The Men´s Health, el hombre de la década, por encima del papa Juan Pablo II fue Homero Simpson.

Muy posiblemente pocos hombres pueden identificarse con palabras como: celibato, fe, devoción al Señor, altruismo u oración, pero con palabras como: rosquillas, cerveza, fútbol, comida, ver televisión en ropa interior, si.
Homero es muy criticado por las excentricidades, locuras e irresponsabilidades que hace en algunas ocasiones, y puede que esas personas que lo hacen tengan razón, sin embargo, éstas críticas pueden ser aceptadas dentro del cerrado sistema de comportamientos que tienen algunas sociedades actuales. A pesar de esto, no es de negar que estos tiempos tan coyunturales donde las reglas establecidas hace mucho se rompen, alguien que cometa una locura de vez en cuando no cae bien.

Lo distinto le está quitando terreno a lo común. La posmodernidad está ahora más que acechando la posición de la añeja modernidad. Es lo que ha venido pasando, por ejemplo, con el efecto dominó en oriente medio, en países como Libia, Egipto o Túnez donde si bien no están claros los trasfondos de los cambios políticos, sí está claro que hay cambios trascendentales en la forma como ahora la población ve su contexto.

El fenómeno de Homero, o de los Simpson, con más de 3 décadas al aire, no es solo una mera coincidencia con los cambios en el mundo. No digo que sean una causa, pero sí que hacen parte del conjunto de factores que ponen al revés la mente del común, que hacen sentir con la cabeza y pensar con el corazón. Podría estereotiparse a Homero desde allí, su conducta impulsiva, torpe y primitiva hace juego con la espontánea sensibilidad y tacto que tiene con la sociedad del espectáculo (De Vort), de la que todos hacemos parte.
Tal vez algo de eso es lo que necesita el pensamiento posmoderno.

martes, 8 de marzo de 2011

La "homeresca" forma del universo


Realmente muy pocas personas piensan en qué forma tiene el universo.
Para la gente común no es un problema que ocupe un porcentaje considerable de sus prioridades, y menos, cuando lo que escuchan es que la topología del mismo puede ser plana, o un dodecaedro de estructura múltiplemente conexa, también que el universo es un tejido entre el espacio y el tiempo sobre el que la tierra y los cuerpos más grandes crean curvaturas, hasta que tiene forma de toro.
En fin, no es un tema de conversación casual. Sin embargo, para comprender así sea de manera superficial esos conceptos, es sencillo hacerlo utilizando comparaciones.
Probablemente cuando usted leyó en final del primer párrafo que el universo tiene forma de toro, habrá imaginado un montón de gas, de estrellas y de planetas con forma del animal, como uniendo punto tras punto con una línea y que al final surja la imagen del toro. Pero en realidad es más sencillo que eso.
En términos más coloquiales, y que se puede citar hasta a Homero Simpson para explicarlo (ya que él, en un episodio de la serie en que aparece Stephen Hawking, le menciona la idea de que el universo tiene forma de rosquilla), toda lo que ha existido, existe y existirá, se encuentra inmerso en un universo con forma de rosquilla, esta es la famosa forma de toro en matemáticas, o toroidal.
Es factible pensar esto a partir de los datos de la radiación difusa del fondo cósmico proporcionadas por WMap-3, que es el satélite estrella en la investigación dirigida por Frank Steiner y que tiene como fin determinar las variaciones de temperatura y radiación en un universo finito. Esencialmente, estudios de longitudes de onda y temperatura en distintas zonas del universo visible.
El estudio ha arrojado resultados sorprendentes, por ejemplo, la determinación de asimilar la forma de rosquilla es debido a la particularidad que presentan las ondas anteriormente mencionadas. Dicha particularidad es la carencia de longitudes de onda largas, lo que indicaría límites para el espacio en que esas ondas se mueven, o sea el universo mismo.
Pensemos en un tubo lleno de espejos adentro, y que a la vez, este tubo esté unido en ambos extremos formando, evidentemente, una rosquilla. Cualquier elemento que se hallara dentro del tubo se repetiría infinitas veces por los espejos. Pasa lo mismo con el universo, pues aparenta ser infinito, pero es por el mismo efecto que causan los espejos dentro del tubo.
Para el profesor Jairo Andrés Joya Olarte, investigador y docente de la Universidad Sergio Arboleda en el área de Astronomía, un universo con forma de rosquilla supone una explicación extraña pero coherente a la hasta ahora “explicable expansión del universo” por medio del big bang.
Se refiere a que si el universo tiene límites, sencillamente las galaxias rebotan de un lado a otro en esos límites, lo que explica el movimiento de las mismas.
Una vez más, la ficción ocupa un lugar posible en la realidad, dice Dennys Overbye, autor de “Einstein enamorado” y “Corazones solitarios del Cosmos”. Para él, nunca hay que dejar de lado la noción de que todo es posible.
Las investigaciones con el WMap-3 continúan para dar más lucidez acerca de la forma del universo en que vivimos. Aunque va a tomar bastante tiempo antes de que sepamos algo concreto, las posibilidades no faltan. Puede ser una rosquilla, un cilindro, un óvalo, en fin. Todo es posible.