
Realmente muy pocas personas piensan en qué forma tiene el universo.
Para la gente común no es un problema que ocupe un porcentaje considerable de sus prioridades, y menos, cuando lo que escuchan es que la topología del mismo puede ser plana, o un dodecaedro de estructura múltiplemente conexa, también que el universo es un tejido entre el espacio y el tiempo sobre el que la tierra y los cuerpos más grandes crean curvaturas, hasta que tiene forma de toro.
En fin, no es un tema de conversación casual. Sin embargo, para comprender así sea de manera superficial esos conceptos, es sencillo hacerlo utilizando comparaciones.
Probablemente cuando usted leyó en final del primer párrafo que el universo tiene forma de toro, habrá imaginado un montón de gas, de estrellas y de planetas con forma del animal, como uniendo punto tras punto con una línea y que al final surja la imagen del toro. Pero en realidad es más sencillo que eso.
En términos más coloquiales, y que se puede citar hasta a Homero Simpson para explicarlo (ya que él, en un episodio de la serie en que aparece Stephen Hawking, le menciona la idea de que el universo tiene forma de rosquilla), toda lo que ha existido, existe y existirá, se encuentra inmerso en un universo con forma de rosquilla, esta es la famosa forma de toro en matemáticas, o toroidal.
Es factible pensar esto a partir de los datos de la radiación difusa del fondo cósmico proporcionadas por WMap-3, que es el satélite estrella en la investigación dirigida por Frank Steiner y que tiene como fin determinar las variaciones de temperatura y radiación en un universo finito. Esencialmente, estudios de longitudes de onda y temperatura en distintas zonas del universo visible.
El estudio ha arrojado resultados sorprendentes, por ejemplo, la determinación de asimilar la forma de rosquilla es debido a la particularidad que presentan las ondas anteriormente mencionadas. Dicha particularidad es la carencia de longitudes de onda largas, lo que indicaría límites para el espacio en que esas ondas se mueven, o sea el universo mismo.
Pensemos en un tubo lleno de espejos adentro, y que a la vez, este tubo esté unido en ambos extremos formando, evidentemente, una rosquilla. Cualquier elemento que se hallara dentro del tubo se repetiría infinitas veces por los espejos. Pasa lo mismo con el universo, pues aparenta ser infinito, pero es por el mismo efecto que causan los espejos dentro del tubo.
Para el profesor Jairo Andrés Joya Olarte, investigador y docente de la Universidad Sergio Arboleda en el área de Astronomía, un universo con forma de rosquilla supone una explicación extraña pero coherente a la hasta ahora “explicable expansión del universo” por medio del big bang.
Se refiere a que si el universo tiene límites, sencillamente las galaxias rebotan de un lado a otro en esos límites, lo que explica el movimiento de las mismas.
Una vez más, la ficción ocupa un lugar posible en la realidad, dice Dennys Overbye, autor de “Einstein enamorado” y “Corazones solitarios del Cosmos”. Para él, nunca hay que dejar de lado la noción de que todo es posible.
Las investigaciones con el WMap-3 continúan para dar más lucidez acerca de la forma del universo en que vivimos. Aunque va a tomar bastante tiempo antes de que sepamos algo concreto, las posibilidades no faltan. Puede ser una rosquilla, un cilindro, un óvalo, en fin. Todo es posible.
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